
Me gustaría llegar a casa y encontrar una taza de café y alguien esperandome, que no me manche el corazón. Alguien que me diga que me veo linda aun cuando no tengo pijama, que no me presione, que no me haga doler. Que me abrace cuando duermo, que me despierte con un beso y ponga enfasis al amar; que no me diga que pierdo el tiempo estudiando lo que estudio, que no piense que hablo tonteras todo día solo porque intento hacerlo reír. No sé si es mucho, pero me gustaría que me de tiempo, que me de espacio, que no me deje perderlo y que este relleno de humildad, un berlín. Sí, si se que no soy yo la que esta rellena de cosas bonitas, pero en realidad, nadie lo está. Cada uno ecuentra y cuenta con su dulce; cada uno sabe hasta donde puede llegar, lo que puede y no puede mostrar.
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