Siempre que leo las weás que escribía antes (antes hace unos meses/antes hace unos años) me da la sensación de que debí haber sido una mina muy ridícula o una muy insegura… o ambas. Y la verdad, es que me gustaba. Ese antes bonito, tedioso e inocente mucho ANTES de todo lo que me ataca ahora. Así son las weás de tiempo y espacio, lo que quería lo tengo y lo que no quiero no tengo por donde sacármelo. Recuerdo constantemente (no sé por qué (en verdad sí se)) que yo “brillaba”; eso me dijeron hace dos años. Y la única pregunta que me surge es cómo alguien puede dejar de brillar en dos años; entre más busco algún rastro de la persona que era, más me hundo en lo que soy… y me da pena. Me da pena saber brutalmente que perdí tantas cosas por culpa de no manejar mis sentimientos de una forma más sensata o por querer ser más una cosa y menos otra. Porque sinceramente, no sé si perdí mis estándares o si cambiaron o si los guardé… y lo de los cambios siempre me ha complicado. Y estoy más sola que la cresta y eso lo deduzco por las ganas que tengo que de agarrar mis weás y mandarme a cambiar; y aparte de sola, estoy cagá’ de miedo y eso lo siento. Lo lamento en la SOOOOOOOOOUL.
1 .:
Esa weá te la dijo mi mami :3~!
Mi washita, no podrías dejar de brillar ni tratando, es sólo efecto del stress universitario que te consume, la falta de tiempo y energías para hacer las cosas que te gustan o probar cosas nuevas, pero lo de brillar va en tí, es parte de tu escencia, en lo que transmites hacia los demás, si para alguien no brillas es sólo por el hecho de todos vemos la vida de distinto modo, pero en lo que a mi respecta; sigues siendo esa loca de patio de la que hace poco más de dos años me enamoré :*!
Sonríe chuchetumare, te amo.
Publicar un comentario en la entrada