jueves 29 de septiembre de 2011

Los cables.

Es increíble como el tiempo te recupera, te cura y sana hasta las heridas más profundas. No, no te hace olvidar, sino recordar tu pasado y todas las situaciones difíciles sin el menor rencor, sin dolor, siempre con la convicción de que existe una lección en lo oscuro. Hace aproximadamente un año, no era ni la mitad de lo que soy hoy día. No tenía mañanas como esta, que aunque esté nublada me es una mañana felíz; no tenía la confianza de mis amigos, porque yo misma me encargué de que se alejaran. Sin embargo algunas personas que me acompañaban, ya no están conmigo, pero confío ciegamente que por algo no pertenecen a mi presente.


Sin egocentrismos... ¡Mi brillo sí existía! (Ese que el Pollo y su mamá me habían mencionado por el 2008). Lo dí por perdido, junto con "los cables", y ahora me veo y estoy relativamente cableada. No hay nada como ser honestos con nosotros mismos, siempre estará la posibilidad de engañarnos y siempre será fácil hacerlo, es un secreto entre tú y... tú; pero creanme, nada se compara con la sensación de volver a las casillas, de limpiarte, de replantear. Ahí estaban los cables. Quemar etapas también influye, comenzar etapas nuevas es lo escencial, pero reconocer el termino de una... es más que fundamental.


No podría escribir todo lo que sentí en estos nueve meses pasados, son muchas cosas, pero por sobre todas, amor. Viví un kilo de experiencias nuevas y mejor aun, reales. Lo más cercano a un pololeo eterno de esos que mis amigos hablaban con tantas ansias, me enamoré como nunca en mi corta vida, quizás hasta fue la primera vez; pero como todo ciclo... tuvo su final, y en mi caso prefiero que sea así antes de estar con alguien solo porque tengo que estar, solo por querer "hacer las cosas bien". No necesito demostrarle nada a nadie, me quedo con todo lo bueno sabiendo que sigo siendo la misma, ojala cada día creciendo más y creando una mejor versión.


Cosmo Nauta y Piero Boggioni, infinitas gracias todo este tiempo.

viernes 2 de septiembre de 2011

.


Es: Subir a lo más alto o caer a lo más bajo.

martes 22 de marzo de 2011

Carecer de muchas cosas, sobretodo de respeto. Y más inserta en eso no puedo estar, de hecho lo único que me tiene esperanzada es mi humilde experiencia (si se le puede llamar así) y claro, mirar las cosas desde arriba. Mientras no se me aclaren las necesidades voy a seguir atrapada en este espacio o en la nada, que es casi lo mismo. Ya me da hasta lata tramitar con la gente, con las opiniones, de hecho ahí está la raíz. De hecho ya no sé que es más importante si ser fiel a uno mismo o intentar hasta morir. Caemos y caemos siempre, y siempre por necedades, porque no necesito tanto de lo que a ti te da seguridad, porque no es desgano ni rabia, es la dosis. Tampoco puedo cortar porque no tengo nada asegurado, solo el quedarme sola y más vacía. Casi liviana.

Carecer de muchas cosas, sobretodo de valor.

sábado 15 de enero de 2011


No entiendo; o sea yo entiendo muchas cosas pero hay ciertas (como todo el mundo, creo) que no me calzan pero para nada. Como por ejemplo publicar con orgullo los detalles que construyen esta… falencia de mierda. Cada día veo más fotologs de niñas que creen que es una bendición pasar por lo que pasan, es cierto que se vuelve una rutina pero no por eso va a ser algo bueno. Incontrolable si, y díganme inconsecuente porque yo también lo hago, pero yo no me siento orgullosa de todo esto, al menos no lo veo como algo sano, estoy viva de eso.

Desde que leí ese libro siento que brotan personas así… es diferente publicar un libro contando cómo fue tal enfermedad o tal historia para que los demás se identifiquen o se enteren de lo que es, a alardear y querer imitar la cagá de vida que toda esa huevá conlleva. No lo entiendo, no quiero entenderlo. Publicar los desayunos, los almuerzos, las cenas, “¡Vamos chicas!” No me hueís po, hay gente que está luchando para que las cosas salgan mejor y me vienen con un vamos chicas (¿?). Sí, yo sé que estoy descarrilá’, pero creo que dentro de mi margen de error encuentro aciertos como estos… no podría encontrar que es algo bueno, algo sano, menos alentar a la gente a que lo haga.

Quizás es mi punto de vista no más… No necesito que lo compartan.

Fue mi “Proteste ya!” de hoy.

lunes 10 de enero de 2011

Algo que te alivie.


Me gustaría llegar a casa y encontrar una taza de café y alguien esperandome, que no me manche el corazón. Alguien que me diga que me veo linda aun cuando no tengo pijama, que no me presione, que no me haga doler. Que me abrace cuando duermo, que me despierte con un beso y ponga enfasis al amar; que no me diga que pierdo el tiempo estudiando lo que estudio, que no piense que hablo tonteras todo día solo porque intento hacerlo reír. No sé si es mucho, pero me gustaría que me de tiempo, que me de espacio, que no me deje perderlo y que este relleno de humildad, un berlín. Sí, si se que no soy yo la que esta rellena de cosas bonitas, pero en realidad, nadie lo está. Cada uno ecuentra y cuenta con su dulce; cada uno sabe hasta donde puede llegar, lo que puede y no puede mostrar.

lunes 20 de diciembre de 2010


Hoy hace mucho frío fuera y dentro de mí. Pienso que tal vez siempre fue así pero estaba ciega, entonces ahora sí puedo darme cuenta porque ciertas cosas me fueron abriendo los ojos de a poco.
Quise escaparme un poco de la realidad pensando que todo iba a cambiar con el tiempo, pero ya ves: mañana van a ser ocho meses y todo sigue igual. Mal.
Este email puede parecerte muchas cosas, incluso un email como cualquier otro de los cientos que te mandé durante meses. Pero este es diferente, es el de despedida. No me voy por una semana o por dos, me voy de tu vida para siempre porque sé que estoy de más. No me necesitás tanto como yo a vos y muchas veces me dijiste que en las relaciones hay que dar y recibir por igual; no se está cumpliendo esa regla. Siento que siempre sentí más que vos.
Entonces digamos en nuestra relación no existe un equilibrio. O no nos vemos nunca, o estamos peleados… siempre hay un tema para discutir entre nosotros. No tuvimos ni una sola semana de paz en ocho meses. Creo que es importante un poco de relax, creo que llegó el día, ¿no?
El tema de vernos más seguido también quedó en la nada. Ya ves: durante el año te veo (si se te antoja) dos veces por semana. Ahora estoy en vacaciones, no te voy a ver ni una vez. Hoy no, Alejandro tiene una reunión de amigos. Mañana tampoco, viaja. ¿Qué tiempo me dedicas de tu vida? ¿Cuatro horas por semana? ¿eso es un noviazgo? “Con respecto a vernos más seguido, sabés que se complica un poco: mis horarios, los tuyos, estamos un poco lejos, etc; pero vamos a tratar”. No. No te creo una palabra más. Ahora ni siquiera nos vemos los días que supuestamente nos teníamos a que ver. Olvidate.
A los dos nos gusta que el otro nos diga cuánto nos quiere, pero ninguno de los dos obtuvo nunca lo que quiso. Nunca fue bastante, no nos alcanzó. Tal vez a vos sí te alcanzó, porque no necesitaste nunca verme. Pero no fue suficiente para mí, que te quise con el alma y no podía verte jamás. Tampoco tuviste en cuenta que además de escuchar “te quieros” hay que demostrarlos. Shakespeare dijo alguna vez: “no ama quien no lo demuestra”. Creo que describe perfectamente el “amor” que me tenías.
“Pendeja, no lastimes a quien necesitás, tirá tu orgullo a la mierda alguna vez”. Me parece que te hice demasiado caso. Dejé que hicieras lo que quisiste, que vinieras cuando quisieras, que hicieras y deshicieras sin importarte nada de mí. ¿Pensás que sos el único que extraña?
Además, había muchas diferencias entre nosotros. Pero la más notoria era que yo no me quería nada y vos te amabas demasiado. Tanto que en vos no había lugar para mí. Tal vez encuentres a alguien a quien ames tanto como te amas a vos mismo y ese va a ser el amor verdadero. Es un consejo, si yo no lo aguanté, creo que nadie lo va a aguantar, porque yo con esas cosas soy bastante paciente. Es solo un consejo.
La pregunta es: ¿por qué no me dijiste desde el principio que te habías tomado nuestra relación de otra manera? ¿Por qué no me advertiste? Te hubiera amado menos, te hubiera dado menos. Ahora estoy atada a vos y es un infierno; por eso decido alejarme ahora. Porque si seguimos con esto que no tiene nombre, voy a amarte cada día mucho más y no es eso lo que quiero. Tal venzo tendríamos que haber desafiado a nada ni a nadie, y vos tendrías que estar con alguien de tu edad y yo con alguien de la mía. Mejor encuentro a alguien que pueda ver a los amigos todos los días, así ellos no me quitan el tiempo que me tiene que dedicar. Voy a tenerlo en cuenta a la hora de elegir la próxima vez.
Lo que más duele es que nunca tuve prioridad en tu vida. Tu felicidad era condición única para que yo estuviera bien. Siempre te tuve arriba, como el religioso tiene a Dios. Pero yo nunca te interesé demasiado, sino hubieses tenido más ganas de verme. Tal vez tantas como yo. Nunca tuve prioridad en tu vida, mientras que vos fuiste todo en la mía.
Ni como novio, ni como hermano, ni como amigo; me duele verte, escribirte o escucharte. Este es el último email, espero que sepas que no me adapté a tu estilo de vida, a tu filosofía de vida “Light”, cero obligaciones conmigo. No era eso lo que quería para nosotros.
Yo escribo esto suponiendo que vas a entender porque se te un tipo inteligente. Así que a partir de hoy, voy a empezar de nuevo. No quiero hablar con vos. No quiero verte, no quiero escucharte. No me gustó tu “manera”. Tal vez cuando sea más grande me acuerde de vos y entienda lo que me habías querido decir. Quizás ya lo entendí. Por eso hoy, Alejandro, hoy que quiero decidir, prefiero estar con alguien que me ame a mi manera.

jueves 11 de noviembre de 2010


Siempre que leo las weás que escribía antes (antes hace unos meses/antes hace unos años) me da la sensación de que debí haber sido una mina muy ridícula o una muy insegura… o ambas. Y la verdad, es que me gustaba. Ese antes bonito, tedioso e inocente mucho ANTES de todo lo que me ataca ahora. Así son las weás de tiempo y espacio, lo que quería lo tengo y lo que no quiero no tengo por donde sacármelo. Recuerdo constantemente (no sé por qué (en verdad sí se)) que yo “brillaba”; eso me dijeron hace dos años. Y la única pregunta que me surge es cómo alguien puede dejar de brillar en dos años; entre más busco algún rastro de la persona que era, más me hundo en lo que soy… y me da pena. Me da pena saber brutalmente que perdí tantas cosas por culpa de no manejar mis sentimientos de una forma más sensata o por querer ser más una cosa y menos otra. Porque sinceramente, no sé si perdí mis estándares o si cambiaron o si los guardé… y lo de los cambios siempre me ha complicado. Y estoy más sola que la cresta y eso lo deduzco por las ganas que tengo que de agarrar mis weás y mandarme a cambiar; y aparte de sola, estoy cagá’ de miedo y eso lo siento. Lo lamento en la SOOOOOOOOOUL.